
Ésta taza con aspecto terrorífico se hace más inquietante cuando la coges por el asa y la levantas … entonces se vuelve brillante y no se apaga hasta que la vuelves a poner sobre la mesa.
Funciona con una pequeña pila y tiene un interruptor on/off para apagarla cuando te hartes de la iluminación o cuando no tengas a nadie cerca a quién impresionar.
Cuesta unos 3 euros.
