
En lugar de unos altavoces normales y corrientes, puedes instalar en tu habitación unos como estos y convertirla en una mini-disco.
Son altavoces que cambian de color y brillan intermitentemente con 200 combinaciones diferentes, reconocen el ritmo que está sonando y lo acompañan con flashes o bien puedes seleccionar un color fijo, según tu estado de ánimo.
Valen para conectarlos a tu PC o a tu reproductor multimedia, reproductor dvd, etc.
Cuestan unos 60 euros.
