
Imagino que es la papelera ideal para regalar a un amigo oculista o quizás para un hipocondríaco que quiera comprobar cada vez que tira un papel arrugado si su vista sigue igual que antes o si ha empeorado.
Está fabricado en plástico y acero reciclado y puede servirte tanto para la oficina como para una cocina. Cuesta unos 200 euros.
