Sarcos es uno de esos robots humanoides que cuando los ves piensas que imitan al ser humano muy bien … quizás demasiado bien. No solo realiza gestos con los brazos que casi te hacen pensar que hay una persona ahí debajo, sino que además se balancea para no perder el equilibrio mientras lo hace, alejándose de los movimientos menos naturales de otros robots como el clásico Asimo … un paso más hacia un mundo en el que no puedas diferenciar máquinas y seres humanos.
