Las básculas clásicas están compuestas por muchos componentes y mecanismos internos, las más actuales incluso disponen de circuitos modernos, pantallas LCD e incluso voces que te cuentan cuántos kilos has ganado y perdido.

Sin embargo ¿es necesario todo esto para conocer tu peso? La báscula de agua se basa en unos pocos elementos, la fuerza de la gravedad y el principio de Arquímedes.
Tan solo necesita una plataforma rígida pero semi-flexible llena de agua y un cilindro transparente con una serie de marcas en el exterior.

Al ponerte de pie sobre la plataforma haces presión y el agua asciende por el cilindro indicando cuál es tu peso.
El inconveniente es que la información visual no queda a la vista de la persona que se está pesando, así que seguramente necesitas a alguien al lado que compruebe por ti hasta dónde ha subido el agua. Sin embargo, la ventaja es que puedes conseguir una báscula con pocos materiales y a un precio muy reducido, algo que siempre se aprecia en muchas zonas del del tercer mundo.
Fuente yanko

¿Y no se solucionaría simplemente haciendo el tubo más fino?
Podría ser una solución, pero ten en cuenta que puedes encontrar igual una persona de 90kg que mida 1,60 y otra que pese igualmente 90kg pero mida 1,90.
El problema es que la información visual no está siempre en el mismo sitio, pero alguna solución habrá.