Ya se sabe que hoy día el arte es muy relativo y básicamente tienes que esperar a que llegue algún un experto que te indique la diferencia entre una obra de arte y un simple montón de piedras apiladas.

Marek Tomasik nos muestra su creación indicándonos claramente que se trata de una obra artística, algún tipo de escultura que representa la sociedad tecnificada en la que vivimos.

Se trata de una sala en la que Marek ha ido instalando diferentes componentes de ordenadores desechados a lo largo y ancho de las paredes y columnas de una sala.
En total ha tardado 3 años en completar su trabajo recubriendo casi totalmente una habitación de 5x4x4.5 metros
Dejando a un lado la calidad artística, lo cierto es que cualquier geek se encontraría como pez en el agua y, por supuesto, parece un escenario perfecto para desarrollar alguna película de ficción.



