Lo bueno de aquellas personas que se dedican a la ciencia es que seguramente se permiten el lujo de vivir de aquello que les gusta, pero además tienen el extra de que pueden divertirse jugando con material altamente tecnológico. En este caso, un super-electroimán con una potencia de 4 tesla es testeado lanzando en su interior objetos metálicos y viendo hasta dónde aguanta una silla de oficina atada con una cuerda … me pregunto qué otras cosas habrán hecho cuando no había cámaras rodando.

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