Normalmente, cuando vas a un concierto en directo, los músicos tienen que sufrir en sus rostros los efectos de los flashes de las cámaras de fotos, pero en este caso se le ha dado la vuelta a la tortilla. La banda japonesa Androp ha creado un escenario formado en su parte posterior por un stand repleto de cámaras Canono 60D DSLR cuyos flashes se encienden y apagan a modo de grandes píxels. El resultado es bastante curioso:


Wooww Exelente se ve genial, ni me puedo imaginar el trabajo que les a de haber costado hacerlo!!!