Todo el mundo sabe que el tiempo es relativo, no solo desde un punto de vista físico, sino mental. Por ejemplo, el tiempo parece ir más despacio cuando estás esperando en una cola que cuando estás tumbado en la arena de la playa. Uno de los lugares donde el tiempo parece volverse más lento de forma inexplicable es en el trabajo, a menos que tengas la suerte de hacer algo que realmente te guste. En caso contrario puedes instalarte en la oficina un reloj como éste, con manecillas que parecen moverse mucho más rápido de lo que lo hacen en realidad, al menos un consuelo visual. [yanko].

